Pues eso... Llevo una temporada en que la gente cree que me estoy quedando ciego. Todo empezó hace un año o mas... Yo a lo mejor no me daba cuenta, el cornudo por lo que se ve es el ultimo en enterarse. Ir al gimnasio a correr durante una hora en la cinta transportadora de equipaje durante 4 días a la semana no es tan apasionante como todos os pensáis, pero yo no lo veía porque me estaba quedando ciego... Ese fue el principio. El principio del fin del principio. Parece que eso era incompatible con tener un trabajo de 14 horas diarias de lunes a domingo, de las cuales 17 me las pasaba discutiendo... Así que me refugie en la bebida. Y eso empeoro mi ceguera... Seguía empeñado en comprarme la ropa de temporada de Zara, de Mango He y de H y M. Vestía como una niña de 16 años mimada por sus padres divorciados. Solo me falto meterme tetas (aunque ya me la estaba metiendo, disfrazadas de tapas, cañas y bocadillos de torreznos a media mañana, pero yo no lo veía porque me estaba quedando ciego....) Mi ceguera aumentaba... Ya no distinguía la talla S de la L en mi armario, y mucho menos en los probadores de la tienda outlet de El Corte Inglés... Esto iba a peor.
Mis mejores amigos empezaron a preocuparse, y con razón. Son buenas personas y empezaron a velar por mi salud. Ya lo hicieron hace dos años, cuando a base de trabajo, esfuerzo y dieta perdí 40 kilos... Todos me decían lo bien que e veía para estar tan enfermo, que seguramente en el fondo no será tan grave como parece o que seguramente encontrarán una cura a eso que me devoraba oír dentro. Pero yo no lo veía porque me estaba quedando ciego... Y porque me gustaba comprarme la ropa en mayoral. Hice propósito de enmienda y me relajé en el gimnasio. Dicho en plata, deje de ir. Pensé que era la cura definitiva, como un transplante de corneas de un motero donante. Pero no. Eso sólo fue el principio, otra vez. Mi ropa dejo de estar sujeta a las leyes de la física, el tejido vaquero empezó a parecer kevlar y mis tallas aumentaban poco a poco. Para ser más exactos, de dos en dos. De la 38 a la 40 y de la 40 a la 42. Yo pensaba que por fin me había curado hasta que mi madre, que es una señora de bien, de extrema derecha y de edad avanzada me soltó en una de las siestas que me echaba en su casa después de la pitanza de los domingos: estas echando buche, deberías hacer ejercicio. Tócate la panza! Pero cuando estaba haciendo ejercicio como un mulo en Vietnam me decías que fuera a pedir la opinión de un oncólogo!!! Ahí debería haber visto que e estaba quedando ciego, porque yo me veía increíble... Buen torso, buenas piernas, el doble de brazos que hace no muchos años y un poco de tripa, porque según decía mi abuela, un poco de grasa en el pellejo para llegar a viejo. Y encima la resistencia cardiopulmonar de un jugador de rugby pese a fumar una cantidad ingente de cigarrillos analógicos. Ya no me daba miedo que se rompiera el ascensor de mi oficina, edificio antiguo, techos de doble altura y una 4 planta que parecía el mirador del empire estate. Que ciego estaba!
Mi compañero de trabajo, uno de esos yonquis de gimnasio que piensan que el aprendizaje emocional consiste en cambiar a la barra z cuando quiere hacer mas dorsales dice que me estoy poniendo cebón. Y yo seguía sin verlo, pese a que el cinturón empezó a hacerme un tatuaje de Amor de madre justo debajo del ombligo... Me sugirió que cambiara las proteínas del entrecot por unos polvos que venden en una tienda. De un colega suyo, que se mezclaban con agua y equivalían a una comida de 3 platos, pan y bebida, café, copa y puro. Pero yo no lo veía... Como que no. Porque me estaba quedando ciego.
La prueba de fuego vino en la gran boda!!! Toda mi familia estaría allí !!! It's time to shine!!! (O como diría una amiga mía, vamos a petarla toda!). Con la educación recibida a lo Nuevas Generaciones del PP intente ser lo mas british posible, hasta que mi primo, medico de profesión (como toda mi familia) y gilipollas de vocación(como toda mi familia) me comento que esa barriga que yo tenía puede darme diabetes cuando sea mayor. Y yo pensando para mis adentros... Tengo 41 años, cuando me voy a hacer mayor? Su opinión me estaba dando cáncer, de testiculos, o como menos me los estaba hinchando como melones. Así que olvide mi educación british y libere a la bestia que llevo dentro. Fue como un elefante ciego en una cacharrería. Con la autoconfianza que da una barra libre el resto vino como rodado. Un no parar hasta que conseguí eclipsar a la novia, que ella iba de blanco, pero yo llevaba mis calzoncillos de la Unión jack comprados en h y m dos tallas menos y estaban deseando ver la luz. Y la vieron. Buenos, todos lo vieron. Ya era 100% british! Todo un Hooligan! 190,100 kgs, con los pantalones por los tobillos y el novio tocándome el culo. Bueno, a mi y a todos sus amigos mientras le vendaban los ojos. Un no parar de reír, vamos. Y yo estaba ciego ya.
Ciego del todo! Después de eso empezaron las bromas sobre mi barriga, los consejos de dietas, ejercicios, moda a lo Montserrat caballe y salud. Y todo el mundo tenía una opinión! Como en el referéndum de Escocia! Y yo tan ciego que no veía que me estaba poniendo gordo!!! Pero por lo menos me hacían sudar ( que dicen que es bueno para perder peso ). Lo malo es que lo único que me sudaba era la polla...
domingo, 9 de noviembre de 2014
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